ROMERÍA DE VALME

La Virgen en su carreta hacia la Ermita de Cuarto en Bellavista

ROMERÍA DE VALME

Cortejo de carretas acompañando a la Protectora de Dos Hermanas

ROMERÍA DE VALME

Estampa de la Romería de Valme de 1959

ROMERÍA DE VALME

Francisco Jiménez ultima con nardos la Carreta de la Virgen

ROMERÍA DE VALME

Francisco J. Sánchez exornando su carreta

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Otra Navidad, otra vida, otro infierno...

Se acerca la Navidad. Con ella, tiempos de alegría, de alborozo, de regalos, de interminables fiestas, de opíparos banquetes pero también tiempos hipócritas, de tristes recuerdos (de aquellos que no están entre nosotros), de estrés y de armarse de paciencia y valor para aguantar, en una fiesta, aquellos fastidiosos que durante todo el año nos han hecho la vida imposible. Para resarcirme y sacudirme más bien de la "caspa" que de la nieve, leo con entusiasmo en el blog del escritor Juan Pedro Quiñonero (http://unatemporadaenelinfierno.net/) un poema casi desconocido de mi admirado poeta Luis Alberto de Cuenca, poeta que predice en estos tiempos de vacas flacas, una mejoría en el mundo de las letras (http://www.hoy.es/20081001/sociedad/poeta-luis-alberto-cuenca-20081001.html). Que quieres que te diga, querido lector, ojalá que advinieran buenos tiempos para la lírica aunque, pensándolo fríamente, mejor desearía en la situación que estamos, buenos tiempos para el bolsillo de nuestros líricos para que pudiesen escribirnos y no perecieran en el intento. De todas maneras, y por adelantado: Feliz Navidad, querido lector.

NAVIDAD

Todo vive en la Tierra porque antes ha vivido
en el cielo. Los astros rigen nuestra aventura
por las calles del mundo. Numeran nuestros actos,
eligen al azar nuestras melancolías
y nuestras ilusiones, escriben nuestra historia
en un libro siniestro que tiene, en vez de páginas,
manchas incomprensibles, y un día nos despiden
de las cosas que amamos porque ha llegado el tiempo
de morir, alojándonos en el vertiginoso
remolino del caos, donde reina la Nada.
No sé las Navidades que tendré que vivir
antes de reintegrarme al agujero negro
donde siempre es de noche, pero sí sé que en estas
fiestas en que la luz vuelve de su destierro
a decirnos que aún es posible el milagro
de la resurrección, es cuando me he sentido
y seguiré sintiéndome más cerca de la muerte
que nunca. Navidad: horror inexplicable
con que los astros dan por terminado el año.

Luis Alberto de Cuenca

martes, 25 de noviembre de 2008

Donde estuvo Lola Flores...






A veces, el pasado vive en algún cajón de nuestra casa. Mis padres, por ejemplo, guardan historias en una vieja caja de zapatos donde uno puede curiosear fotos extrañas al presente. Ésta pertenece a un amigo de mis abuelos que aparece junto a otros en una playa desconocida allá por el año 1955. La playa tiene el encanto de ser el lugar donde meses antes se había rodado La danza de los deseos protagonizada por Lola Flores, estrella cinematográfica del momento. La foto recoge, en su reverso, unas dulces palabras de recuerdo y nostalgia.

lunes, 10 de noviembre de 2008

El puchero de mamá


Hay sabores que nunca se olvidan. Si tuviera que dar un aroma culinario para esta época del año sería el aroma del hirviente puchero que mi madre realiza con mimo. El puchero, sí señor, la receta más mágica y ancestral para un espíritu frío. La dedicación de mi madre es tan primorosa que su secreto queda guardado en una vieja cacerola o mejor dicho se guardaba. Recuerdo como de pequeño, mi madre guisaba en una cacerola, de hierro forjado, heredada de su madre pero que un buen día una caída la dañó gravemente. Pronto, llegaría una de esas ollas "milagrosas" de mil recetas que desterraría para siempre el puchero de siempre, el de mi abuela si cabe. Ya leí por ahí de un buen visionario que para estos tiempos aciagos qué mejor una sopera caliente para mejorar el bolsillo y la dieta mediterránea pero, por qué no decirlo, con el sabor que nuestras abuelas supieron darle con las cocinas de barro y leña.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

El "Barack Obama" sevillano

Con las recientes elecciones presidenciales en EE.UU., según los diarios de todo el mundo, se puede abrir una nueva perspectiva política mundial con Barack Obama, el primer presidente negro de la historia de Norteamérica. En su figura, parece encarnarse la solución a la crisis económica mundial, el freno al belicismo en Oriente y el líder soñado por la comunidad negra del país cuando el deseo pasa por desparasitar al país del racismo y poder, así, restablecer las relaciones sociales e interculturales que tanto ha necesitado el país.

Calle Conde Negro, calle de detrás de la Capilla de los Ángeles de la Hermandad de Los Negritos

La Sevilla de finales del XV tuvo a su "Obama" particular. Juan de Valladolid fue la esperanza de la colectividad negra que tuvo la ciudad, debido al comercio de esclavos que Portugal realizaba en las costas de África (Guinea) por aquellos tiempos. Gracias a la estrecha relación con los Reyes Católicos (era su camarero oficial -criado-), fue nombrado el 8 de noviembre de 1474 en el palacio de Dueñas como mayoral, juez de paz y alcalde de crimen de todas las gentes de color de Sevilla. Sus funciones eran claras: representantes del poder político dentro de su etnia, para regular sus costumbres y actuar de jueces de paz entre ellos, auxiliando a la Justicia, e interlocutores y representantes de la etnia ante los poderes públicos. Juan de Valladolid se convirtió en el "Conde Negro", la figura institucional que integraba a los socialmente marginados. Sí bien las circunstancias históricas no son, ni por asomo, comparables, la confraternidad entre razas es hoy uno de los credos de la Franciscana Hermandad de Los Negritos de Sevilla donde en sus anales históricos Juan de Valladolid descansa como la figura reconciliadora y, quizá, paisano político de nuestro bienvenido Barack Hussein Obama.


(Fuente: Hermandad de Los Negritos (Sevilla): http://www.hermandadlosnegritos.org/)

martes, 7 de octubre de 2008

Calles nazarenas con nombre propio: Ángel Díaz Huertas.

A mi amigo Enrique Henares, con cariño

Después de varios meses yermos, el blog se ha renovado para iniciar una nueva singladura con nuevas entradas y secciones. Con el fin de despertar el interés en el escaso lector de este blog, es en esta sección donde doy cabida a aquellos personajes que a pesar de aparecer en el callejero de mi ciudad -Dos Hermanas-, pasan desapercibidos para el ciudadano de a pie. El recuerdo y el interés, ciertamente, son caprichosos. Mientras el primero intenta dejar indeleble el nombre de ciertos personajes en el devenir en el tiempo; el segundo, nos arrastra a dejar de lado lo -aparentemente- fútil.


Primera portada de la revista Blanco y Negro de Ángel Díaz Huertas

En nuestro caso, ¿cuántas esquinas de nuestras calles, avenidas o plazas están rotuladas de personajes desconocidos? ¿cuántas veces recorremos nuestras calles e ignoramos la historia de sus nombres? Puestos a pasear por Dos Hermanas la calle "Ángel Díaz Huertas" merece unos instantes de recuerdo. Esta calle, situada en la barriada de Santa Teresa, conmemora la vida de un pintor y un retratista que falleció en Dos Hermanas, un pintor casi desconocido para el nazareno porque Ángel Díaz Huertas (1866-1937) fue uno de las principales artistas de la revista ilustrada Blanco y Negro, fundada en 1891 por don Torcuato Luca de Tena y en donde colaboraron insignes escritores del momento como Azorín o Pardo Bazán. Huertas estudió en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, siendo su primer trabajo para La Ilustración Española y Americana y La Esfera. Ilustró la portada del primer número de Blanco y Negro de 10 de mayo de 1891. Además de ser un ilustrador, Huertas fue un pintor y sus cuadros le valió varias medallas en la Exposición Nacional de Bellas Artes.


Conversación de terraza a terraza por teléfono de membrana de Ángel Díaz Huertas

Con los acontecimientos históricos acaecidos en la España finisecular del XIX, descubrió con su paleta la prometedora vida de los "felices años 20" que se encubría tras el negro velo de la Gran Guerra y de la reciente pérdida de las queridas colonias americanas. Fueron años convulsos, inestables pero existía el sueño por el optimismo. Había que pintar con nuevos colores la vida. Huertas estuvo en la Sevilla del 29, esa nueva Sevilla que resurgiría tras la Exposición Iberoamericana. Una exposición con la que se intentó dar una reforma urbanística y una mejora económica a la ciudad que, gracias al atractivo turístico y a la necesidad de trabajadores, hizo alcanzar la modernización. A esta Sevilla del recuerdo, don Torcuato Luca de Tena no quiso pasar por alto esta ocasión para dar a conocer la ciudad del Guadalquivir internacionalmente, convirtiéndose en unos de los principales partícipes y colaboradores de la exposición. Junto a Luca de Tena, Huertas debería tener un lugar privilegiado en los anales de la ciudad. Además de sus aportaciones a la revista Blanco y Negro, Huertas quiso retratar para los foráneos la personalidad arrebatadora del pueblo sevillano en múltiples acuarelas que han quedado para la posteridad. Pero como dijimos al principio de este artículo, el recuerdo y el interés han sido peligrosamente caprichosos, sobre todo, con nuestro Ángel Díaz Huertas cuando tras fallecer en Dos Hermanas y recibir sepultura en su cementerio, unas obras realizadas en el camposanto nazareno hicieron desaparecer su tumba para siempre. Descanse en mi memoria.

(Fuente: SÁNCHEZ NÚÑEZ, Pedro: Calles, plazas, campo...Dos Hermanas)

lunes, 4 de agosto de 2008

Como quien no quiere la cosa


Un corredor de bolsa se lleva las manos a la cabeza en Wall Street

Si algún ímprobo en política me espeta: "¿Qué falta hay entre la derecha y la izquierda?", le contestaré sin falta de pulcritud: "¡La cabeza, sin duda!"

miércoles, 1 de agosto de 2007

Otros veranos


Corral del Agua (foto: anónimo)
Desaparecido corral que se encontraba en la calle Céspedes


El otro día leía en el periódico el siguiente titular (casi igual a éste) con cierto asombro: "El calor dispara los niveles de ozono en Sevilla". Llegué a la conclusión de que el calor sofocante de estos días accidenta, también, nuestra naturaleza más etérea e invisible, como en el fenómeno de la evaporación. "Todo por culpa del acaloramiento" diría el más intrépido. Todo es posible. Pero, tal vez, es comparable la situación a que nuestra alma padiecese por amor, por culpa del fuego helado que diría nuestro Quevedo; aunque en nuestro caso, sería más bien del calor proveniente de Etiopía el que arrasaría nuestro ser, la Etiopía del Cuarto Libro de La Arcadia de Lope, originaria de la concepción ptolomeica de la Tierra a la hora de visionar dos inmensas regiones distintas: la Etiopía tórrida y la gélida Scitia, ambas para explicar las razones del amor petrarquesco1. Lejos de esta teoría aburrida y demagógica para el ciudadano de a pie, uno se pregunta quién nos ha explicado el peligro de los niveles de ozono o si debemos colocar algún ozonómetro en nuestras casas para salir sin riesgos de sufrir lipotimias, sudoraciones excesivas o, en casos extremos, visionar espejimos en la ciudad de las llamas. Todo se dificulta si la Sevilla de hoy es la ciudad del asfalto y de mastodónticos proyectos urbanísticos.

Alonso Morgado, sacerdote y vecino de la Sevilla del XVI y autor de una Historia de Sevilla, no entendería estas extrañezas de la naturaleza cuando en el capítulo VIII nos comenta con cariño:

Lo que yo puedo atestiguar con el maestro Juan de Malara es el aire de Sevilla ser caliente y húmedo en primer grado respecto de Córdoba y de los otros lugares de la frontera. Y estar la ciudad en ventisiete grados y medio llegada a la equinocial, seis grados más que Toledo y uno más que Córdoba, de cuya causa es más caliente naturalmente y por otras causas accidentales.

Y que mejor protección, nos afirma Morgado, al verano más caluroso que:

Los muchos jardines con sus encañados revestidos de mil juguetes, de jazmines, rosales, cidros y naranjos de industria aparrados, que como los mirtos forman también grandes tablas y mesas muy llanas, con todas las variedades de rosas y flores que se dan en Sevilla todo el discurso del año.

Pero si hay algo de encanto en esa Sevilla del recuerdo es la instantánea de los frescos patios ajardinados:

Los patios de las casas (que casi en todas las hay) tienen los suelos de ladrillo raspados. Y entre la gente más curiosa, de azulejos con sus pilares mármol. Ponen gran cuidado en lavarlos y tenerlos siempre muy limpios que con esto y con las velas que les ponen por lo alto, no hay entrarles el sol ni el calor en verano, mayormente por el regalo y frescor de las muchas fuentes de pie de agua de los Caños de Carmona que hay por muchas de las casas en el medio de sus patios.

Ciertamente, hoy el calor y el ozono nos podrá vencer y arrebatar imágenes del ayer pero siempre nos quedará un deseo vago, el susurro interior de un...


Quisiera descansar mis sueños de verano
bajo la alta y umbrosa parra

de un patio sevillano

1(Artículo interesante de Alberto Blecua: "Cifras y letras I", Anuario Lope de Vega, Barcelona, 1997, nº 3, pp. 199-210)